Mira, hijo: en esta foto estás tú. Ya sé que no te ves, estás dentro de mi vientre; que felices éramos entonces: la luz de la isla, el mar, la casa de mis padres y la reja donde tu padre me cortejaba. Éramos tan jóvenes… y qué gracia me hacía tu padre, siempre con su cámara, parecía un niño pequeño con un juguete nuevo. Y sin embargo ahora… después de la maldita guerra, solo queda la casa, la reja, este sol, este mar, tú y yo, pero… de tu padre solo queda la sombra.

Foto de autor desconocido

Texto de Paco Magnieto, alumno de los talleres de escritura de rodalia.net

Cuando fueron los mejores
En el fondo