Como cada día el mismo sueño. ¿Quién es ese chico? ¿Por qué sueño con él?
–Buenos días, hijo. ¿Sigues durmiendo mal?
–Sí, mamá, ni con las pastillas consigo dormir de un tirón. Creo que es más por el sueño que tengo cada noche.
–¿Qué sueño? No me habías contado nada.
–Es el mismo sueño, desde hace unos meses: me veo en un cuartel militar donde un chico me dice que le haga una foto para su novia –le cuento a mi madre mientras revivo el sueño–. Entonces él se sienta encima del capó de uno de los coches militares y se la hago. En ese momento, siempre me despierto.
Mi madre se levantó y se dirigió a su habitación y de uno de los altillos del armario cogió una caja de cartón. Era la caja dónde guardaba las fotos y cartas de mi padre. La abrió con mucha delicadeza y sacó varias fotos. Reconocí rápidamente en una de las fotos a mi padre, un joven con una espesa barba. Me enseñó una de las fotos y me preguntó:
–¿Es esta la foto de ese chico?
–Sí, ¿quién es? ¿Cómo es que la tienes?
–Es tu padre.
Mi madre jamás me había enseñado esa foto de mi padre, parecía otra persona sin la barba.
–Poco después de que le hicieran la foto murió en ese atentado– dijo con lágrimas en los ojos–. Llevaba poco tiempo embarazada de ti. No se llegó a enterar de que iba a tener un hijo.
Ese día lo pasé pensando en él, que jamás me conoció y en mi madre, que me educó sola.
Al llegar la noche y dormir, el sueño volvió. Estoy el cuartel militar donde mi padre me pregunta:
–¿Puedes hacerme una foto? Así se la envío a mi novia, que me echará de menos.
Él se sienta encima del capó de uno de los coches militares y le digo:
–Ve a verla y dale una sorpresa.
–Buena idea, sacaré un permiso para este fin de semana.
Y le hice la foto. En ese momento me desperté. Aún era de noche y me noté la boca seca, así que fui a la cocina a beber agua. Allí me encontré a un hombre barbudo que me dijo:
–¿A beber, hijo?
–Sí –empecé a recordarlo, era mi padre–, tengo algo de sed.
–A mí también me han entrado ganas de beber agua bien fría. ¿Te he contado alguna vez que me recuerdas a un compañero militar? Él me hizo la foto que hay en la encimera.
Allí, en la encimera, estaba la foto que decía mi padre. Era él, años atrás, sin su barba característica, sentado encima del capó de un coche militar.
–Pareces un modelo que quiere vender un coche militar –le dije bromeando, él esbozó una sonrisa–. ¿Te dijo algo cuando te hizo la foto?
–Sí, me dijo que fuera a ver a tu madre para darle una sorpresa. Y fui yo el que se la llevó. Estaba embarazada de ti. Vámonos ya a la cama, que mañana no nos levantaremos.
–Me acabo el agua y me acuesto.
–Buenas noches, hijo.
–Buenas noches, papá.
Mientras bebía el último trago de agua del vaso me fijé en la foto, se apreciaba una sombra que refleja un momento con el que había soñado durante un tiempo y con el que jamás volví a soñar.

Fotografía: autor desconocido.

Texto de José Ortega Àlvaro, alumno de los talleres de escritura de rodalia.net

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